Artemisia absintium

Etimología:

Artemisia, nombre de la diosa griega a quien se dedicó el género. El nombre de la especie proviene de la palabra bsinthium, dulzor, y del prefijo a, sin, es decir, sin dulzor, indicándose el sabor amargo de esta planta.

Nombres:

Castellano: Ajenjo

Francés: Absinthe

Inglés: Worm-wood

Alemán: Wermuth

Italiano: Assenzio

Habitat:

Europa meridional, Asia occidental y Africa del Sur. En España desde Cataluña a Granada, en Levante y Mesetas.

Multiplicación:

El peso de 1000 semillas es de 0,10g y el porcentaje de germinación es del 95% en unos 15 días. El poder germinativo perdura tres años, mientras que las plantas pueden llegar a vivir más de 10 años.

Historia:

Conocida desde tiempos muy antiguos por sus virtudes medicinales. Aparece citada en un papiro egipcio del año 1600 a.E. Celtas y árabes recomendaban su uso y los médicos de la Antigüedad la consideraban como una panacea, la madre de todas las plantas. En 1558, en su Nuevo Herbario Completo, Tabernaemontanus, médico y botánico alemán, la recomendaban incluso como un remedio contra el mal genio. Aunque su nombre en griego signifique privado de dulzura.

Usos:

Las principales partes utilizadas de la planta son las hojas y las sumidades florales. Siendo estas últimas, junto con anís y mejorana, con las que se elabora la absenta. Una bebida que estuvo muy de moda en el siglo XIX, especialmente en los ambientes bohemios de París. Así lo demuestra el cuadro de Manet El ajenjo, pintado en 1876. O las historias en torno a Van Gogh, quien consumía enormes cantidades de ajenjo. Este hecho junto a factores sociales y genéticos pudo producirle la locura y su resultado más visible. Nada raro teniendo en cuenta, que el ajenjo contiene absintina, un aceite esencial que, en dosis fuertes, es venenoso, pero al que también se le han atribuido a lo largo de toda la historia propiedades alucinógenas y afrodisíacas.

 

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